viernes, 19 de agosto de 2016


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Locura
Pensó en encontrar una manera de cómo conseguir volverse loco. Volteó a ver varias veces a sus compañeros de trabajo y los veía concentrados en la labor. El aire acondicionado que helaba la sangre y la cabeza metida en montañas de papeles. No distraía ni siquiera el busto alto de la secre del jefe. Silencio grueso y viscoso de la mañana de oficina. El baño era el mejor sitio para refugiar el deseo, el infranqueable deseo de perder la razón y desaparecer. El retrete abierto frente al grifo, el espejo no miente y habla también sobre la locura. ¿Cuál será el método más idóneo para alcanzar la tan ansiada tierra psicótica? El retrete el grifo abierto el espejo las paredes blancas. Ya está, suficiente como para conseguir el objetivo. Todos ellos con la cabeza metida entre cerros de papeles, el busto alto de la secre del jefe. La locura entre los locos, en silencio, el aire acondicionado congeló la sangre.

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under the sea

Voy a seguir el camino que me indicas... El frenesí de los peces me lo dice todo. Las aguas cristalinas permiten ver al fondo la entrada hacia la gruta de piedritas verdes. Vitrales que brillan y traslucen los tonos verdaderos del agua. A ti te gusta soltarte el pelo para que vuele libre pero acá en el agua flota como si volara, desganado, sin rumbo, displicente movimiento el de tu pelo bajo el agua de cristales verdes. Y tu piel es transparente y brilla, el tornasol brilla. Brillante y traslucido.
Ahora te distingo. Alcanzo a ver  que te escondes detrás de las rocas. Tienes tus ojos puestos en mí. Y te alejas y te escondes. Surcas el agua y los peces te rodean, cuidan tus manos y les das órdenes. Los mandas hasta mí y sonríes con ellos. Lindos pececitos verdes que son fieles a tus mandatos.
Y yo,   solo trato de darte alcance pero es imposible. Imposible alcanzarte. Imposible ir tras de ti, imposible estar a tu lado.

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Despertó a media noche con una fuerte pesadilla. Estaba convirtiéndose en humano, como sus amos.

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Se había comprado los aparatos de última generación, para hablar con familiares y amigos. De pronto pensó  en cómo  haría para hablar con ella misma.

Breves y fugaces

Sorprendido, una mañana temprano, se miró las manos y los brazos y cayó en cuenta que era ser humano.