viernes, 22 de abril de 2016






La pequeña muerte
Damos pasos de regreso a casa. Las cabezas han volado por los aíres y el fuego consumió las hordas enemigas.
El pueblo eufórico se une en gritos y algarabía al galope  de nuestros caballos. Volvemos jubilosos del combate, a comer y aparearnos con nuestras mujeres..., a soñar con el pecaminoso silencio que guardan nuestras amantes.

Por las madrugadas, me olvido de mi arte guerrero y escribo letras, pero también dibujo rayas en el aire con los dedos. Con mi lira elevo al cielo  notas en SOL, FA, DO, RE,  para sojuzgar el sentir que brota. Vuelve el recuerdo de las tierras conquistadas, tierras de ella. Sobre su genética me engendro, pongo lágrimas en la tierra de sus padres y rosas blancas sobre la suya. Vivo eterno de los pasos de su gente herida, de su gente arremetida, muertos, aniquilados. Ahora en poder nuestro, tierras alcanzadas por nuestra espada ensangrentada. Densa nube de polvo que dejaron nuestros andares. Vivo de sueños por el instante  y derramo lagrimas por sus ayeres.
De sus ojos me alimento. Mirada que sostiene mis pasos, que necesita calar hondo en mi efigie mortificada. Aún llevo el último beso que en mi piel tatuó, el último TE AMO. Aún arde en mi pecho este bravo sentir. De su mirada soy su esclavo confeso.
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Éxodo 1
Recorro la estepa densa y ciega que existe en tu vientre. Abertura púdica que hipnotizada se postra y enmudece hasta abrigarse entre tus piernas. Sin formular preguntas le suspiraré al oído ¡vértice del recato y el deseo! y gritará “Libertad”.

Éxodo 2
Ahora me afano, me adueño, me sostengo yerto para no ser desterrado. Soy capaz de regar con sangre la última de las hiedras de estos murallones. Y respiras con fuerza…

Éxodo 3
Crispa el sentido el vibrante  instante  de profundo morir y ansia vital. Ahora respírame fuerte, de nuevo, con fuerza, sin temor, sin miedo, solo respírame y siente, y brota, y brota… Ven, sin miedo, así, así… Inquieta luciérnaga, brilla ahora.

Culmen
Quiero gritar tu nombre, pero no puedo, quiero gritar “te amo” y no puedo, tus labios han cerrado los míos, y te muerdo y me muerdes, y tiemblas, y lloras…


Madre filosofía
Tu espalda sobre pétalos, deseo besar tus pies, sobre mi pecho.  La palabra es poesía, tus manos, las mías, el camino conocido, otra vez, somos unidad filosófica. Murió la soledad.

Ceremonia
Hambriento de ti soy. En tu regazo muero y renazco, tumba y cuna de nuestra esencia divina, encuentro espiritual de nuestras almas. Todo en un instante, todo en un suspiro.

Eternidad
Le temblaba el cuerpo. Un ligero jadeo salía de su pecho. Un manto de estrellas la envolvió. Llegó tan alto que tuvo temor de regresar y quiso quedarse allá arriba.


Breves y fugaces
☼—Sigo pensando que por filosofía llego a tu centro, por poesía, soy tu centro.
☼—Y pensar que todo ocurre al sur del ombligo.